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Opinión

Del cielo al infierno, sin escalas

Morena Beltrán

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Bajos rendimientos individuales y las modificaciones del entrenador terminaron sumiendo a Boca en una derrota desconcertante frente a Atlético Tucumán en la Bombonera.

¿Se pueden mostrar dos caras ampliamente diferentes en noventa minutos? ¿Se puede modificar drásticamente el modo de jugar en cuarenta y cinco minutos? De la mejor producción desde la llegada del nuevo conductor, Gustavo Alfaro, con un 4-3-1-2 al desconcierto total con un 4-2-4 y un mediocampo rifado. Decisiones difíciles de explicar, futbolistas en funciones que los limitan o perjudican y bajos rendimientos -sobre todo de la zaga central- fueron protagonistas de un descalabro pronunciado -e inesperado-.

De todas maneras, nos quedaremos con lo hecho en la primera parte, en la que Boca demostró lo mejor en cuánto a funcionamiento ofensivo, pero quedó algo expuesto por la baja actuación de Carlos Izquierdoz, sobre todo, y Lisandro López, sometidos por la fortaleza física de dos delanteros potentes como Leandro Díaz y Mauro Matos.

Alfaro, con uno de los punteros (Defensa y Justicia) avecinándose el próximo domingo, hizo algunos cambios con respecto al equipo que venció a Lanús para enfrentar a Atlético Tucumán en la Bombonera: un flexible 1-4-3-1-2 con Andrada; Buffarini, López, Izquierdoz, Alonso; Nández, Marcone, Reynoso; Tevez; Villa y Ábila.

Si bien el fútbol es un juego de interrelaciones, en el que fragmentar y calificar sus acciones es casi imposible (ataque y defensa no pueden ser disociados, uno es constantemente consecuente del otro), la responsabilidad de las ocasiones de peligro que le generó Atlético Tucumán fueron, en su mayoría, fueron producto de dos duelos individuales muy marcados. A partir de esta reflexión, desarrollaremos el trámite en dos subtítulos.

Aspectos ofensivos:

La principal noticia se advirtió en la gran libertad con la que los futbolistas se movían en zona de gestación: al buen pase de Marcone (bastante impreciso en líneas generales), se añadió la recepción entre líneas de Tevez y Reynoso, la verticalidad de Nández para pisar el área y trazar diagonales, la mejora asociativa de Buffarini (con más línea de pase para tocar: Reynoso/Nandez/Villa) y el desborde de Villa, quien le ganó siempre la espalda a Abero.

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Más allá de que las jugadas no hayan prosperado, las imágenes son la radiografía de dos aspectos positivos en los que reivindicó Boca: el juego interior (Marcone encontrando a Tevez detrás de Mercier, donde se movió muy bien) y la rápida presión tras pérdida (cuatro futbolistas inmediatamente fueron a presionar al poseedor: Leandro Díaz).

Aspectos defensivos:

A Atlético Tucumán nunca le interesó presionar alto a Boca. Es más, adelantar sus líneas les costó el desfasaje total de la zona intermedia, afectada por el subibaja de Tevez y Nández. “Veía a Aliendro y a Mercier hablando con Zielinski porque no podían controlar los movimientos de Tevez, Nandez, Buffarini y Villa”, reveló Alfaro en conferencia de prensa. Cuando Atlético se replegó y redujo espacios, encontró más tranquilidad. Pero la fórmula para lastimar fue siempre la misma: envío largo al doble nueve para que uno pivotee y el otro, o Barboza y Nuñez (volantes que acompañaban el avance), busquen la descarga. El enorme recorrido de Nández para llegar al área, en determinados momentos, acabó siendo contraproducente: con los centrales tomados, Marcone se veía desbordado por la llegada de los volantes o superado físicamente por alguno de los puntas. Al Decano le costó poco llegarle a Andrada.

En desventaja al entretiempo, Alfaro reemplazó a Reynoso por Zarate y Boca se reacomodó con Nández y Marcone en el doble cinco, Villa cerrado por derecha, Tevez detrás de Wanchope y Mauro abierto por izquierda. El complemento del local fue irritante: el entrenador quito a los conectores para construir (Reynoso por Zarate y Tevez por Benedetto) y lo secó de desborde centrando a Villa. Nández -agotado, quien traslada más de lo que se despliega-, dejó de acompañar al área. A excepción de algún arrebato individual, fue el antagonismo puro del primer tiempo. Acéfalo -porque Pavon, sustituto de Villa, entró sin marcar diferencias-, el técnico intentó el atajo apilando delanteros y en la búsqueda de ser directo se topó con la confusión.

Video análisis de matices ofensivos y defensivos de Boca:

Mientras Boca se ahogaba en un vaso de agua no hubo héroe aleatorio que salvara el resultado para no despedirse de la esperanza del tricampeonato. Replantear cuál es el rumbo, la tarea fundamental de un entrenador para conducir un equipo, y el estilo que se quiere representar, sin importar el apellido de los jugadores, parece ser lo más saludable para Gustavo Alfaro en este momento.

Morena Beltrán
Coord. periodística y edición de Sector Bostero
Periodista. Los talentosos siempre en cancha.
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